jueves, 17 de septiembre de 2026

Los seis finalistas, de Akinari Asakura


TÍTULO:
Los seis finalistas

AUTOR: Akinari Asakura

FECHA DE PUBLICACIÓN: 2 de septiembre de 2026

NÚMERO DE PÁGINAS: 320

EDITORIAL: Planeta

SAGA: Autoconclusivo



-Sinopsis-

Shogo Hatano, un joven de 21 años reservado y observador, ha llegado a la última fase de entrevistas para varios puestos en Spiralinks, la empresa tecnológica más prometedora de Japón. De los 5.000 aspirantes iniciales, solo quedan seis finalistas. La prueba final requiere que trabajen juntos durante dos horas y media para demostrar que pueden formar el mejor equipo. Sin embargo, una última sorpresa aguarda al grupo la noche antes de la última entrevista: Spiralinks solo contratarán a uno de los candidatos, y les corresponderá a ellos decidirlo antes de que se acabe el tiempo.

El día en cuestión encuentran un paquete con seis sobres dirigidos a cada uno, revelando información comprometedora. Alguien ha urdido un plan para sabotear a los demás y quedarse con el puesto. La confianza se rompe mientras los secretos salen a la luz y deben votar cada 30 minutos por el candidato ideal. Hatano deberá averiguar quién es el autor del sabotaje y convencer a los demás que él se merece el trabajo de sus sueños. Cualquier error puede ser un paso en falso y arruinarlo todo.

Ocho años después, un narrador entrevista a los participantes sobre lo ocurrido, desvelando verdades y mentiras. ¿Se lo merecía realmente el candidato que consiguió el puesto? ¿Valió la pena el precio que tuvo que pagar? En el despiadado mundo corporativo japonés, donde ganar lo es todo, aflora la cara más oscura de la naturaleza humana.


-Mi Opinión-

Me encantan este tipo de historias. Películas como Exam o Circle, donde sólo se necesita un escenario porque el potencial de la trama reside en el debate. Situaciones difíciles, en las que los personajes deben dejar de lado los sentimientos y usar la lógica para conseguir los mejores resultados.

Esta novela te la bebes. Con su narración ágil y sencilla no nos cuesta nada ponernos en situación. Un joven desempleado que aspira a un puesto en una empresa emergente, con una buena remuneración y un ambiente de trabajo idílico. Tras superar todas las etapas de un largo y minucioso proceso de selección, debe enfrentarse a la última prueba: unir fuerzas con otros cinco candidatos para proponer y defender un proyecto de desarrollo para la empresa, basándose en su visión y sus valores.

Al principio, todo es muy políticamente correcto. Los candidatos tienen estudiado al milímetro cómo deben comportarse y apenas se permiten dar a conocer sus verdaderas personalidades. Deciden programar varias reuniones, en las que cada uno deberá utilizar sus puntos fuertes para recabar información de la empresa y redactar planes de actuación según sus diferentes enfoques. Todo muy cordial. Nadie se permite relajarse. 

Este ambiente tan conciliador y repulsivamente complaciente genera un halo de tensión que nos mantiene enganchados en todo momento. Al igual que en una historia de terror donde no nos enseñan al monstruo, nuestra mente es la encargada de inventar los peores escenarios posibles ante la idea de que algo malo está a punto de salir a la luz.

Entonces todo sucede. Poco antes de la entrevista final, todos los candidatos reciben un mensaje, comunicándoles que ha habido un cambio de planes y sólo uno de ellos será el que consiga el puesto. Por si eso fuera poco, el día en que se decidirán sus destinos se les revela que nó sólo son competidores, sino que también son jueces. Todos deberán votar por la persona más apta para el puesto y todos deberán estar de acuerdo. De ser así, el elegido será contratado, mientras que el resto serán gratificados económicamente. De lo contrario, todos quedan fuera de la ecuación.

Desde ese mismo momento, se apodera de la trama un ritmo frenético, de la misma forma y medida en que se apodera de los personajes la presión y la competitividad emascaradas por falsas sonrisas. La tensión va en aumento cuando descubren un paquete con seis sobres, dirigidos a cada uno de ellos. Dentro, no sólo se revela información comprometedora de uno de los compañeros, sino que también se indica aleatoriamente en qué sobre pueden encontrar información sobre otro de los candidatos.

Aquí es dónde comienza el juego mental. Lo que antes consistía en decidir quién es el mejor empleado ahora se transforma en elegir al menos peor. Mientras, todos luchan por defenderse, a la vez que tratan de descubrir quién está detrás del boicot.

En lo personal, este último detalle es de los pocos motivos que me impiden darle la puntuación máxima a esta lectura. No termino de comprender por qué descartan tan rápido que sea la empresa la que está detrás de todo este sabotaje. Al fin y al cabo, ellos fueron los que les vendieron la idea de cooperar cuando desde un primer momento sabían que iban a tener que competir. Sin embargo, ya la sinopsis nos spoilea que ellos no tuvieron nada que ver, y que siempre fue uno de los candidatos el que lo orquestó todo.

Y eso es, precisamente, lo que da sentido a esta novela. Lejos de lo que pueda parecer con la sinopsis, el valor de esta historia no está en las revelaciones y el enfrentamiento de los personajes, sino su profunda reflexión sobre la condición humana. Se trata casi de un ensayo sobre los prejuicios y las apariencias, que usa el proceso de contratación actual como ejemplo para apoyar su discurso. 

La novela muestra lo absurdo que resulta que una empresa juzgue hasta el último detalle de la vida personal del candidato, a la vez que éste estudia cada uno de sus movimientos para poder cumplir las expectativas de la compañía. Habla sobre cómo ambas partes generan una especie de teatro, para conseguir la mejor impresión en el menor tiempo posible. Mientras tanto, en el mundo real, empleamos mucho tiempo y esfuerzo en construir relaciones personales que, pese a ello, acaban rompiéndose.

Es fascinante. Tanto la precisión con la que describe la sociedad actual como los puntos de vista que nos plantea. Sin embargo, me ha dado la sensación de que alguna que otra acción o desenlace ha estado cogido por los pelos. Creo que se le ha dado demasiada importancia en mostrar con ejemplos las ideas que se querían transmitir y eso le ha restado fuerza a la trama. Me gustaría darle una segunda lectura, no sólo para quitarme esta sensación, sino para comprender mejor algunos momentos que me resultaron confusos por intercalar trama principal con entrevistas realizadas en el futuro.

Una lectura para todo el mundo, fácil de devorar y con grandes mensajes que quizás (y sólo quizás) nos ayuden a ver las cosas de otra manera.


Gracias a Planeta por el envío del ejemplar.


-Puntuación-



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