miércoles, 26 de agosto de 2026

El novio, de Freida Mcfadden

TÍTULO: El novio

AUTOR: Freida Mcfadden

FECHA DE PUBLICACIÓN: 29 de enero de 2026

NÚMERO DE PÁGINAS: 352

EDITORIAL: Suma de letras

SAGA: Autoconclusivo



-Sinopsis-

Sydney Shaw, como todas las mujeres solteras de Nueva York, tiene una suerte nefasta con las citas. Lo ha visto todo: hombres que mienten en su perfil online, hombres que le endosan la cuenta de la cena y, lo peor de todo, hombres que no pueden dejar de hablar de su madre. Pero, por fin, la fortuna se ha puesto de su parte.

Acaba de conocer a un chico que resulta absolutamente perfecto. Es guapo, encantador y trabaja como médico en un hospital. Sydney está deslumbrada. Entonces, el brutal asesinato de una joven -la última en una serie de muertes similares por toda la ciudad- comienza a desesperar a la policía. ¿El principal sospechoso? Un hombre misterioso que había tenido una cita con sus víctimas antes de matarlas.

Sydney debería sentirse segura. Después de todo, está saliendo con el hombre de sus sueños. Pero no consigue librarse de la sospecha de que el novio perfecto puede no serlo tanto como parece.


-Mi Opinión-

El novio es de las pocas novelas de Freida Mcfadden de las que no he visto comentarios que la acusen de ser una copia de otra novela. En este blog ya hemos confirmado esas teorías con las reseñas de La Asistenta y La conspiración de la señora Parrish y, a falta de leer Tras la puerta, reconozco que su sinopsis se parece sospechosamente a el argumento de Verity: La sombra de un engaño. Quizá sea por esto, que esta novela está cargada de errores.

Y el primero de ellos es su protagonista, Sydney ¿Cómo puede ser tan jodidamente inguenua? La historia está cargada de obviedades y red flags que ella es incapaz de ver. Hay momentos que me resulta hasta insultante lo estúpida que la han hecho sólo para favorecer la trama. SPOILERS Sabe que a su amiga la asesinó un médico con el que mantenía relaciones espontáneas pero comienza a salir con una persona que encuadra en ese perfil. Sabe que está en peligro, incluso ha llegado a tener a la policía vigilandola para asegurar su protección pero sale a la calle sola sin una causa justificada. Recibe advertencias, una y otra vez pero decide bloquear el contacto para que dejen de molestarla... FIN SPOILERS. No sólo no tiene desarrollo de personaje, sino que tampoco llegamos a conocerla realmente (¿tiene padre?¿hermanos?¿con qué sueña además de encontrar al príncipe azul, comer perdices y todas esas ñoñerías?). Sydney es, simplemente, insufrible.

Tampoco me convence el personaje de Tom. No compro esa dicotomía del chico locamente enamorado, dispuesto a hacer cualquier cosa por la chica de sus sueños pero que no puede evitar hacerle daño. Desde el primer momento insiste e insiste en que tarde o temprano va a acabar con su vida, pese a lo mucho que la ama. Sin embargo, más allá de esos pensamientos intrusivos, no vemos ningún tipo de comportamiento psicópata ni tendencia violenta en su historia, como si estos comentarios estuvieran metidos con calzador con el único objetivo de generar terror al lector.

Sin embargo, siendo esta una historia contada por ellos a dos voces que alternan entre pasado y presente, se lee con bastante facilidad. La autora conoce la fórmula para que quedemos absorbidos por sus páginas, aunque nos disguste lo que tenemos entre manos. No voy a negar que me sentí enganchada, incluso cuando sabía que esta novela no era para mí.

Pero, personalmente, sentí durante toda la lectura un aire desfasado, cargado de estereotipos que me repugnan. Solo hay atención para los hombres altos, guapos y fuertes, que tienen profesiones como médicos o policías, que se desviven por la protagonista incondicionalmente y siguen dinámicas anticuadas como pagar siempre la cuenta o sujetarle la puerta a las damas. Por si esto fuera poco, las escasas llamadas de la madre de Sydney (lo que, en mi opinión, eran una oportunidad perfecta para mostrarnos más sobre su vida y no reducirla a una simple obsesa del amor) se han estropeado creando un personaje aun más enfermizo que su hija. Es que incluso cuando nuestra protagonista habla de su trabajo, le quita importancia, quitandole el valor a la poca independencia que tiene. Para Sydney, su único propósito en la vida, es casarse con un tío bueno y tener hijos.

Incluso los agradecimientos de la novela me parecieron estúpidos. Creo que esta autora está tan borracha de éxito que piensa que leeríamos cualquier cosa escrita por ella y está perdiendo la poca calidad que en algún momento fue capaz de conseguir por ella misma.


-Puntuación-




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